
Victor Santos Pruneda (1809-1882) fue una de las más importantes figuras de republicanismo decimonónico español. Rescatado del olvido por los investigadores aragoneses Eloy Fernández Clemente y José Ramón Villanueva, hoy ya es posible valorar con justicia la relevancia de su dimensión política y periodística.
Nacido en El Ferrol, hijo de un oficial de marina que combatió en la batalla de Trafalgar, ejerció como maestro y secretario municipal en El Poyo del Cid (1829), momento en el que su biografía quedará permanentemente vinculada al paisaje de Teruel. De su matrimonio con Teresa Martín nacería su hijo Pedro (1830), futuro escritor y activista republicano federal.
Victor Pruneda, amenazado por las partidas carlistas, debido a sus convicciones republicanas, se instala en la ciudad de Teruel (1835), donde comienza a desarrollar una intensa actividad pública como miembro del ala izquierda del Partido Progresista y como presidente de la Sociedad Económica de Amigos del País. En 1840, tras el fracaso del pronunciamiento contra la regencia de María Cristina, inicia sus colaboraciones con el periódico republicano madrileño El Huracán y funda al año siguiente El Centinela de Aragón, primer periódico republicano de Aragón. Detenido y acusado de "conspiración" a causa de los artículos de El Centinela, sobrevive a un intento de homicidio y evita la deportación a Puerto Rico.

Cabecera de << El Centinela de Aragón>>, fundado por Victor Pruneda en 1841.
Pruneda se convierte en miembro de la Junta Superior del Gobierno Popular de Teruel y en comandante de la Milicia Popular durante los acontecimientos político del verano de 1843 (Pronunciamiento contra Espartero); en septiembre es vocal de la Junta Revolucionaria de Teruel. El fracaso de la insurrección hace que Victor Pruneda tenga que enfrentarse a la pena de muerte, acusado de "conspiración contra el gobierno". La condena es conmutada por seis años de confinamiento en las Islas Canarias (1844), pero se beneficia de la amnistía decretada con ocasión de la boda de Isabel II (1846). Fruto de la deportación es el libro autobiográfico Un viaje a las islas Canarias (1848).
Su participación en los nuevos acontecimientos revolucionarios (1848) le valen 9 meses de cárcel en el castillo de Morella. En 1849 se une al recién fundado Partido Democrático, de inspiración republicana.
El pronunciamiento del verano de 1854, que pone fin a la Década Moderada y da inicio al Bienio progresista, es vivido por Pruneda como presidente de la Junta revolucionaria de la provincia de Teruel. Es elegido alcalde de Teruel y comandante en jefe de la Milicia Nacional.

El Ayuntamiento de Teruel en tiempos de Victor Pruneda (1857).
El giro de los acontecimientos políticos, que ponen fin al Bienio Progresista (1856), obligan a Victor Pruneda a huir a Zaragoza y, posteriormente, a exiliarse en Francia. A su regreso, es capturado y deportado 5 meses a Ciudad Real.
De nuevo en Teruel (1858) publica el periódico El Órgano de Móstoles, a causa de cuyos artículos será de nuevo procesado (1861). Consigue evitar la deportación a Fernando Poo, pero, sin descanso, lo encontramos participando en la sublevación anti-isabelina de 1867 y en la de la Junta Revolucionaria Provisional de Teruel (La Gloriosa, 1868). Es elegido presidente de la Junta Revolucionaria de Teruel y comandante de los Voluntarios de la Libertad. Reanuda su actividad periodística colaborando con El Pueblo y La Igualdad de Madrid. Igualmente, reanuda la publicación de El Centinela de Aragón. Al año siguiete colabora en la fundación de los periódicos La Fraternidad y La Idea. Funda el Partido Democrático Federal de Teruel, del que es elegido presidente. Las primeras elecciones municipales democráticas por sufragio universal convierten a Victor Pruneda en alcalde de Teruel. Posteriormente (1869) obtiene acta de diputado constituyente por la provincia de Zaragoza, desde donde se opone a la aprobación de la constiyución monárquica de 1869.
Su participación, con 60 años de edad, en la insurrección federal de 1869, se salda con un Consejo de Guerra y una deportación a Francia. Desde sus residencias en Hendaya y Bayona colabora en la prensa federalista turolense.
Amnistiado en 1870, a su regreso es elegido presidente del Comité Republicano provincial de Teruel. En 1871 es elegido diputado a Cotes, miembro del Directorio Nacional Republicano y, de nuevo, alcalde de Teruel.

Teruel en tiempos de Victor Pruneda.
La proclamación de la 1ª República (1873) hace de él Gobernador Civil de Zaragoza. Se opone a la insurrección cantonal en el manifiesto Al País. Posteriormente dimite de su cargo de Gobernador Civil por sus diferencias con Castelar. De nuevo en Teruel, reorganiza las fuerzas de la Milicia Nacional para hacer frente al ejército carlista. Durante los ataques carlistas contra la ciudad, en el verano de 1873, Pruneda juega un papel destacado en su defensa.
Tras la restauración monárquica (1875), que censura la publicación del periódico satírico El XII, Victor Pruneda, cansado y desencantado, abandona progresivamente la actividad política y se refugia en la actividad literaria. De esta época datan sus colaboraciones bajo el pseudónimo El tonto de Peracense en la publicación El Turolense (1876), los Apuntes para la historia de Teruel (1877) y los Apuntes críticos y biográficos de turolenses célebres (1879). También pertenece a este período crepuscular su trabajo como vicepresidente de la Sociedad Económica Turolense de Amigos del País (1877).
El 15 de junio de 1882 falleció en Teruel por causa de una neumonía.
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